Está ubicado en la calle Magallanes 1529 entre Mercedes y Uruguay. Se trata de un edificio amplio, cómodo, que ocupa un área de 520 metros cuadrados. Trasponiendo su amplia portada tenemos un espacioso hall al que se comunican las dos salas principales: a la derecha la sala “Pedro C. Rodríguez” y a la izquierda la sala “Dr. Alfredo J. Pernin”. La designación de ambos ambientes con los nombres de dos ex-Presidentes de la Institución se llevó a cabo el 11 de octubre de 1952, en conmemoración del sesenta aniversario de la sociedad, oportunidad que se escogió para rendirles homenaje. Al final del hall está el vasto salón de “repartos”. Símbolo y cifra de su destino y de los objetivos de la Sociedad, constituían allá en el fondo del salón el gran tanque blanco para la leche, al costado derecho una enorme ganchera de la que colgaban infinidad de ganchos numerados para las distintas raciones de carne, la enorme panera, la cámara frigorífica de expresiva amplitud, las mesas de mármol donde se ordenaban los otros víveres: fideos, azúcar, harina, arroz y muchos más para cada distribución. Sótano, entre pisos y depósitos especiales, distribuidos en el generoso espacio que ocupa el edificio servían para el acondicionamiento de camas, colchones, almohadas, frazadas, calzado y otros objetos de uso. En el fondo las habitaciones del encargado. Volviendo al frente en el primer piso y a todo lo largo de la fachada sobre la calle Magallanes, el salón de sesiones de la asamblea.
Este amplio y valioso edificio tiene su pequeña historia. En 1903 con la base de dos significativos legados, el de Don Luis Supervielle y el del Dr. Germán Segura se adquirió el terreno en la suma de $ 2.382. Al año siguiente se nombró una Comisión especial con el cometido de estudiar las posibilidades de la construcción que desde años atrás venía preocupando a las autoridades de la Sociedad. El resultado de los trabajos de dicha Comisión se concretó en la iniciación de las obras que fueron confiadas a los Sres. Acosta y Lara y Guerra quienes con desinterés digno de encomio formularon gratuitamente el proyecto, los planos, los presupuestos y memoria descriptiva del edificio a construirse, con un costo calculado de $5.500, comprometiéndose además los contratistas a dirigir las obras sin ningún interés de clase alguna. Con el fin de allegar los recursos necesarios y sobre la base de un cuidadoso proyecto de los Sres. Carlos Anselmi y Lauro Méndez, se emitieron 1.100 bonos de $5 cada uno, sin interés con la amortización del 1% mensual, a fin de no gravitar sobre los recursos destinados para el socorro de los necesitados. Los bonos fueron colocados rápidamente y las donaciones en metálico y en elementos para la construcción empezaron a llegar espontáneamente. Así los Sres. Domínguez y Sacarello donaron toda la arena necesaria. El Sr. Juan Guruchaga, toda la pintura. El Sr. Carlos Anselmi, un portón, ladrillos, adoquines, piedras, etc. La Empresa de Caños Maestros colocó gratuitamente el caño necesario. La Empresa de Luz Eléctrica realizó la instalación a precios sensiblemente reducidos y además prestó el servicio de luz a la mitad de la tarifa normal. La Empresa Caprile no obstante la suba experimentada en el costo del ladrillo en aquellos días proveyó toda la cantidad que se le solicitara muy por debajo del costo corriente. El importe de los bonos colocados alcanzó a la suma de 45.115, los que al ser llamados para ser amortizados fueron donados en su totalidad. En 1906, el entonces Diputado Nacional y miembro del Comité Directivo Don Laureano Brito presentó al Parlamento liberando a la Institución del pago de Contribución Inmobiliaria, con el apoyo muy especial del Diputado Don Mateo Magariños Veira. La inauguración se efectuó el 18 de diciembre de 1906 con un reparto extraordinario. Es de toda justicia destacar a los Sres. Carlos Anselmi y Lauro Méndez como los verdaderos, tenaces, entusiastas, esforzados propulsores de la magnífica sede social de la institución. En el transcurso de los años el edificio ha sufrido diversas ampliaciones y modificaciones.
